La realidad del aborto sale a la luz

Esta entrada debería haber sido colgada hace ya unos días, pero prefería esperarme hasta tener todos los documentos gráficos de lo que quiero hablar (gracias Xavs por el vídeo).

Se trata de la protesta popular que unos de dos mil ciudadanos realizaron el pasado viernes a las puertas del Ministerio de Sanidad, para pedir al ministro, Bernat Soria, que ante las evidencias de aborto ilegales en diversos mataderos centros abortistas, por parte de Carlos Morín y sus secuaces, reaccione y haga (al menos) cumplir la ley.

No os perdáis tampoco las declaraciones de un testigo protegido en el caso.

Con ese “al menos”, me refiero a que realmente hay que hacer mucho más. El aborto necesita ser debatido en profundidad y que su ley sea revisada de una vez por todas, desde un punto de vista ético-científico y no desde posiciones políticas.

Pero ese “al menos”, se hace más necesario para los políticos y militantes del Partido Popular. Ese partido que aún mantiene en sus estatutos como línea ideológica el “humanismo cristiano”. Ese mismo partido que cuando le ha interesado (y sólo entonces), ha salido a la calle de la mano de organizaciones familiares, o ha apoyado las tesis de la Iglesia Católica.

Yo lo que le pido a este partido (y al resto también, por supuesto), es un poquito de coherencia, señorío y que nos dejen de tomar el pelo. Basta ya de hipocresía.

El PP siempre ha dicho sobre el aborto que… “la ley no está del todo mal, tal y como está”, “es que es muy difícil cambiar la ley”, o “es que si la cambiamos, perdemos las elecciones, y luego viene el PSOE, y no sólo la vuelve a poner, sino que la amplia…”.

Durante los ocho años de gobierno del PP, le les avisó en multitud de ocasiones de que “al menos”, hicieran cumplir la ley, y controlaran los centros abortistas. No sólo no hicieron nada, sino que encima, como han denunciado muchos colectivos de izquierda en contra del aborto, aumentó un 37 por ciento. ¡¡¡Ay, no, espera!!! Que sí que hicieron algo. Como he podido ser tan torpe. Mis mayores disculpas al Partido Popular. La píldora abortiva del día después fue legalizada por Ana Pastor el 24 de marzo de 2001 y se distribuye gratis por los ayuntamientos de Madrid y Valencia, así como por los gobiernos de dichas comunidades, igualmente gobernadas por dicho partido.

No sólo otra izquierda es posible, sino que otra derecha es necesaria.

Por cierto, conviene recordar que en la actualidad, el aborto en España es absolutamente libre. Cierto es que existen tres supuestos en los que está despenalizado (en ningún caso está legalizado, se sigue considerando un asesinato), pero el problema es que uno de los supuestos incluye el peligro psicológico para la madre, y además, en este caso, no existe límite temporal, lo que significa que cualquier mujer, alegando que le va a afectar psicológicamente tener el niño, puede abortar incluso días antes del nacimiento.

Como ya me ha pasado antes que me he encontrado a gente que no se creía todo esto, pues os copio tal cual la ley del aborto en España (el subrayado es mío).
Artículo 417 bis.

1. No será punible el aborto practicado por un médico, o bajo su dirección, en centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado y con consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

1. Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada y así conste en un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico de la especialidad correspondiente, distinto de aquél por quien o bajo cuya dirección se practique el aborto.

En caso de urgencia por riesgo vital para la gestante, podrá prescindirse del dictamen y del consentimiento expreso.

2. Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación del artículo 429, siempre que el aborto se practique dentro de las doce primeras semanas de gestación y que el mencionado hecho hubiese sido denunciado.

3. Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas de centro o establecimiento sanitario, público o privado, acreditado al efecto, y distintos de aquél o bajo cuya dirección se practique el aborto.

4. En los casos previstos en el número anterior, no será punible la conducta de la embarazada aun cuando la práctica del aborto no se realice en un centro o establecimiento público o privado acreditado o no se hayan emitido los dictámenes médicos exigidos.

Como veis, el primer supuesto, el del peligro psíquico, no está limitado a unos plazos concretos, como sí lo están los otros dos.

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