Francia, la chinita en el zapato

Varios de los temas de mayor actualidad en la Unión Europea (UE), se están convirtiendo en verdaderos quebraderos de cabeza para las máximas autoridades de la UE, en especial su poder ejecutivo, la Comisión Europea (CE), gracias a Francia.

En concreto, me llamó la atención esta semana, que dos de los asuntos en los que la UE se encuentra atascada, como son la Constitución Europea y la polémica por las tres sedes del PE, son asuntos en los que Francia pone problemas en lugar de colaborar

Y además da la casualidad de que los eurodiputados pidieron tanto al nuevo presidente del Parlamento Europeo, el democristiano alemán Hans-Gert Poettering, como a la canciller alemana, Angela Merkel, que incluyeran estos dos temas en sus agendas y prioridades durante sus respectivos mandatos.

Quizá se equivocaron de personas o países a quienes tiene que pedir las cosas, o mejor dicho, además de habérselo pedido aestos dos mandatarios, deberían haber incluido en sus discursos alusiones al país del norte de los pirineos. Pero expliquemos por qué Francia tiene la llave para resolver estos dos problemas.

El Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, coloquialmente denominado Constitución Europea, hubiera entrado en vigor en noviembre, de haber sido ratificado por todos los Estados Miembros de la Unión Europea (UE).

El artículo IV-447 del texto, dice que “el presente Tratado entrará en vigor el 1 de noviembre de 2006, siempre que se hayan depositado todos los instrumentos de ratificación”, lo que no ha sido así debido al voto negativo de Francia y Países Bajos.

El 29 de mayo de 2005, Francia por vía de referéndum, se opuso al texto, al igual que Países Bajos el 1 de junio del mismo año, lo que frenó el camino a la Constitución Europea, y metió en un atolladero a la UE, que aún no se pone de acuerdo para encontrar una solución.

El texto del tratado fue aprobado el 29 de octubre de 2004, por los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, reunidos en Roma, aunque el proyecto se había firmado el 18 de junio del mismo año.

En marzo de este año, ya hay prevista una reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE para celebrar el 50 aniversario del Tratado de Roma, el inicio de la UE, y en la que se presume pueda significar un punto de inflexión para el camino, ahora parado, del Tratado, o al menos así lo aseguró Merkel, al cargo de la presidencia del Consejo de la UE durante este semestre.

Frente a esta postura favorable al texto de Merkel, se encuentra el ministro de Interior y candidato a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy, que se opone a la aprobación del texto tal y como está ahora, y propone establecer un “mini-tratado”.

Este mini-tratado, según Sarkozy establecería el sistema de toma de decisiones en asuntos como la lucha contra el terrorismo o la inmigración, y facilitaría además la creación de pequeños grupos con los países que quieran avanzar juntos más rápido, algo a lo que ya se han opuesto la mayoría de los países, además de la propia CE.

Francia asumirá la presidencia de la UE en el segundo semestre de 2008, una de las fechas clave porque según los expertos, sería el momento en que debería estar casi resuelto este asunto, pues en 2009, se producen las elecciones al PE y se crea nueva CE.

Veremos lo que hace Francia, aunque lo cierto es que quien más posibilidades tiene, por ahora, de ganar las elecciones francesas, es la candidata socialista, Segolene Royal, quien recibe el visto bueno de progresistas y conservadores, y en cuya agenda política, sí está facilitar una solución al Tratado constitucional.

El otro asunto por el que fueron preguntados Poettering y Merkel es el hecho de que el PE, cuente con tres sedes diferentes, en Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo, algo a lo que muchos en la UE, por no decir la mayoría se oponen, debido a los elevados costes que ello conlleva.

Estrasburgo es la sede oficial del PE, donde se realizan los plenos, pero la mayoría de las actividades de las comisiones parlamentarias se desarrollan en Bruselas, donde están la mayoría de las instituciones europeas. Por otro lado, la secretaría general tiene su sede en Luxemburgo.

Estrasburgo se encuentra en el noreste de Francia, y para llegar allí desde Bruselas, donde residen los trabajadores del PE y de la UE, se necesita tomar un tren que tarda en torno a las cinco horas, o ir en automóvil en un tiempo de entre cuatro y cuatro horas y media, y puedo dar fe de ello, más los atascos de entrada a la ciudad.

Por ello, además del tiempo que se invierte cada vez que hay que trasladarse a Estrasburgo, hay que añadir el coste económico del traslado, hotel, dietas, etc., que cada uno ha de pagarse excepto en el caso de los funcionarios cuyos costes lo pagan todos los europeos.

Lo que muchos no saben, y esto es una curiosidad, aunque interesante, es que el hecho de que la mayoría de las sedes europeas estén en Bruselas es casual. Al iniciarse la andadura de la UE, se decidió rotar las sedes, y se acordó hacerlo por criterio alfabético.

En su momento, el primer país era Bélgica, por lo que comenzaron ellos albergando las sedes de las instituciones, pero al llegar al final de sus momento, se dieron cuenta de que era un lío trasladar todo (personal, papeleo, equipo, etc…) en cada cambio, por lo que se quedó todo en Bruselas.

En 1992 se alcanzó un acuerdo en el Consejo Europeo de Edimburgo, donde Bélgica aceptó que fuese Estrasburgo  la sede oficial, con doce sesiones plenarias al año, siempre que el resto de actividades parlamentarias, el día a día, tuvieran lugar en  Bruselas.

Cada vez es mayor la presión existente en la UE para que Francia acepte renunciar a la sede de Estrasburgo, y unificar ambas en Bruselas, y hasta el propio PE dice en su web que “no siempre es fácil trabajar con tres sedes a la vez”, aunque la de Luxemburgo, sinceramente, y es mi opinión, no influye en el día a día.

Sin embargo, y a pesar de esa presión cada vez mayor, y del millón de firmas de ciudadanos europeos, yo no creo que a corto plazo exista alguna posibilidad de que esto pueda cambiar, ya que habría que aprobarlo en el Consejo de la UE, por unanimidad, y Francia se niega a renunciar a la sede de Estrasburgo, pues provocaría una recesión económica en la zona que se alimenta de la institución europea.

La otra posibilidad legal es que se incluyera en el texto del Tratado Constitucional la obligación de unificar las sedes, lo que en mi opinión sería un motivo más que suficiente para que Francia no votara a favor el texto constitucional en el Consejo, con tal de no renunciar a Estrasburgo.

No hay más que hablar con las la mayoría de los que trabajan directa o indirectamente con la UE en Bruselas, quienes se muestran a favor de que se unifiquen las sedes, por que el gasto que conlleva no tiene justificación, y en aras de efectividad se ahorraría tiempo y sobre todo dinero.

 La pregunta es ¿seguirá Francia empeñada en vetar la unificación de las sedes? Yo creo que con Sarcozy no podría darse un cambio en la forma de ver este asunto, aunque quizá Royal, podría ser más flexible, pero siempre pidiendo algo a cambio, y miedo me da lo que puedan pedir los franceses.

Veremos como acaba esto…

A. Bulsara

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